El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia defendió la legitimidad del mandato del presidente Rodrigo Paz y rechazó los pedidos de renuncia impulsados por sectores movilizados.

El pronunciamiento fue realizado por el presidente del TSE, Gustavo Ávila, en medio de una crisis política y social que se extiende desde hace casi siete semanas. Durante este período, diversas organizaciones sindicales, campesinas y sociales han protagonizado bloqueos de carreteras y protestas en varias regiones del país, exigiendo respuestas a demandas económicas y políticas.

Ávila calificó de “totalmente antidemocráticos” los pedidos de renuncia del mandatario y recordó que las autoridades electas cuentan con un mandato respaldado por la voluntad popular expresada en las urnas. Según explicó, la Constitución establece mecanismos institucionales para evaluar o revocar autoridades, por lo que cualquier salida anticipada debe respetar los procedimientos legales vigentes.

El titular del organismo electoral señaló que la legislación boliviana contempla el referendo revocatorio como herramienta democrática para que la ciudadanía pueda decidir sobre la continuidad de una autoridad a mitad de su gestión. Por ello, insistió en que las diferencias políticas deben resolverse a través de los canales previstos por la ley y no mediante presiones o medidas de fuerza.

Mientras tanto, la crisis continúa generando tensión en el país. La Central Obrera Boliviana (COB) y organizaciones campesinas presentaron recientemente una serie de demandas al Gobierno como condición para iniciar un proceso de diálogo. Ante este escenario, el TSE reiteró que la búsqueda de soluciones debe basarse en la concertación y el respeto al orden democrático.

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