La crisis política y social en Bolivia continúa agravándose tras tres semanas consecutivas de protestas y bloqueos en distintos puntos del país. En las últimas horas, la Policía boliviana utilizó gases lacrimógenos para despejar una ruta clave que conecta Cochabamba con el occidente.

Durante los operativos en Cochabamba, las autoridades informaron la detención de nueve manifestantes acusados de lanzar cartuchos de dinamita contra efectivos policiales. En paralelo, continúan los reclamos contra el presidente Rodrigo Paz, cuya renuncia exigen distintos sectores sociales y seguidores del expresidente Evo Morales.

La situación afecta especialmente a La Paz y El Alto, donde persisten más de 20 puntos de bloqueo. Hospitales y centros médicos advirtieron sobre el riesgo de desabastecimiento de oxígeno e insumos básicos, mientras miles de personas realizan largas filas para conseguir alimentos y combustible. Según estimaciones oficiales, las pérdidas económicas por los cortes de rutas ya superarían los 600 millones de dólares.

En medio de la tensión, organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos y la Comunidad Andina expresaron su preocupación por la crisis y respaldaron al gobierno de Rodrigo Paz. Además, en ciudades como Santa Cruz se realizaron marchas en defensa de la democracia y para exigir el levantamiento de los bloqueos en todo el país.

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