Miles de mineros artesanales protagonizaron fuertes enfrentamientos con la Policía en el centro de La Paz durante una protesta contra el gobierno de Rodrigo Paz.

Los manifestantes reclamaron combustible, mejores condiciones para el sector y soluciones a la crisis económica, mientras algunos grupos comenzaron a exigir la renuncia del presidente. La tensión se produjo en medio de bloqueos, escasez y un creciente malestar social en distintas regiones del país.

Los disturbios ocurrieron cerca de la Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio de Gobierno y el Congreso boliviano. La Policía respondió con gases lacrimógenos cuando los manifestantes intentaron avanzar hacia la sede del Ejecutivo. Durante la jornada también se registraron explosiones de dinamita y escenas de tensión en varias calles del centro paceño.

La protesta minera se sumó a una serie de movilizaciones que atraviesan Bolivia desde hace varios días. Campesinos, sindicatos y organizaciones indígenas mantienen bloqueos de rutas y reclaman medidas frente a la falta de combustible, la inflación y el desabastecimiento de productos básicos. La situación ya comenzó a afectar el transporte de alimentos, medicamentos y mercadería en distintos puntos del país.

Antes de los enfrentamientos, una delegación minera ingresó al Palacio de Gobierno para mantener reuniones con funcionarios nacionales. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, aseguró que el Ejecutivo estaba dispuesto a dialogar con los sectores movilizados, aunque las negociaciones no lograron reducir la tensión en las calles.

El Gobierno de Rodrigo Paz atribuyó parte de las protestas a sectores vinculados al ex presidente Evo Morales. Desde la administración boliviana sostienen que existe un intento de desestabilización política, mientras Morales respaldó públicamente las movilizaciones y criticó duramente la gestión económica actual.

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