El Gobierno de Bolivia aseguró que el presidente Rodrigo Paz Pereira continuará en el cargo pese a las protestas y bloqueos que afectan distintas regiones del país. Funcionarios del gabinete rechazaron versiones sobre una posible dimisión y denunciaron intentos de desestabilización política.
El ministro de Planificación, Fernando Romero, afirmó que la salida del mandatario pondría en riesgo la democracia y la estabilidad institucional. En la misma línea, el Gobierno sostuvo que defenderá el orden constitucional frente a las movilizaciones que se intensificaron durante las últimas semanas.
Las protestas tienen su principal foco en el departamento de La Paz, donde comenzaron a registrarse problemas de abastecimiento, aumentos de precios y complicaciones en el transporte de alimentos hacia El Alto y otras ciudades cercanas.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseguró que los bloqueos dejaron de ser únicamente reclamos sociales y pasaron a tener un objetivo político. Según indicó, sectores vinculados al expresidente Evo Morales estarían detrás de las medidas de fuerza.
Las manifestaciones comenzaron por el rechazo a una ley vinculada a propiedades agrícolas y luego sumaron reclamos salariales impulsados por la Central Obrera Boliviana. Mientras tanto, el Ejecutivo organizó vuelos para transportar alimentos y productos esenciales al occidente del país con el objetivo de reducir el impacto del desabastecimiento.




