El Ejecutivo de Bolivia advirtió sobre un “proceso conspirativo en curso” en medio de protestas sociales en varias regiones. Las autoridades aseguran que las movilizaciones no solo responden a demandas sectoriales, sino también a presiones políticas.
El Gobierno encabezado por Rodrigo Paz Pereira afirmó que enfrenta un intento de desestabilización mientras crecen las protestas en distintas zonas del país. Las autoridades sostienen que el escenario actual combina reclamos sociales con intereses políticos que buscan generar conflicto.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, señaló que si bien las manifestaciones son parte de la democracia, existe una intención de provocar “convulsión política” y construir un proceso conspirativo. En ese sentido, remarcó que el Ejecutivo no cederá espacios que considere parte del mandato recibido.
Las protestas incluyen bloqueos en los Yungas, marchas hacia La Paz y movilizaciones impulsadas por la Central Obrera Boliviana, además de un paro en el sector salud y anuncios de medidas de fuerza en el transporte. Entre las principales demandas figuran incrementos salariales, mejoras en el abastecimiento y calidad de combustibles, y reclamos laborales.
También se registran movilizaciones de maestros que avanzan hacia La Paz y podrían coincidir con otros sectores en un cabildo nacional el 1 de mayo. En paralelo, organizaciones campesinas e indígenas marchan desde la Amazonía en rechazo a normas sobre propiedad agraria, mientras sindicatos del transporte en Santa Cruz anunciaron un paro escalonado desde mayo.




