El Gobierno boliviano aseguró que no aplicará medidas económicas que afecten a la población más pobre ni recurrirá a políticas tradicionales de ajuste. La postura surge en medio del debate sobre cómo enfrentar la crisis económica y las recomendaciones de organismos internacionales.

El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó que el ajuste “no puede recaer sobre la gente” y remarcó que se seguirá una estrategia propia, sin aplicar “recetas importadas” ni medidas que impliquen recortes drásticos o relocalizaciones laborales.

Sus declaraciones responden a las sugerencias del economista Ricardo Hausmann, quien planteó la posibilidad de negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar la crisis. Sin embargo, el Gobierno boliviano rechaza esa vía y apuesta por un enfoque gradual y adaptado a la realidad del país.

Espinoza subrayó que el objetivo es evitar que el costo del ajuste recaiga en los sectores más vulnerables y sostuvo que cualquier medida económica debe beneficiar al conjunto de la población. “De aquí salimos todos juntos”, enfatizó.

El debate se da en un contexto de dificultades económicas, con presión social por mejoras salariales y advertencias sobre la fragilidad macroeconómica. Aun así, el Gobierno insiste en que mantendrá la estabilidad sin aplicar políticas consideradas perjudiciales para la mayoría de la población.

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