El Gobierno presentó el Presupuesto General del Estado reformulado con previsiones económicas complejas. Se estima un déficit fiscal del 9 % y una inflación del 14 % en un contexto de crisis.
El Ejecutivo boliviano dio a conocer el Presupuesto General del Estado (PGE) reformulado para 2026, en el que proyecta un déficit fiscal del 9 % del PIB y una inflación del 14 %. Estas cifras se enmarcan en un contexto económico adverso, marcado por la escasez de divisas que afecta al país desde 2023.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, explicó que el déficit podría haber superado el 15 % si no se aplicaban ajustes como la eliminación del subsidio a los combustibles —que representaba cerca del 5 % del PIB— y la reducción del gasto público en aproximadamente 4.100 millones de bolivianos.
El nuevo presupuesto supera los 390.000 millones de bolivianos y corrige, según el Gobierno, distorsiones del plan anterior, como ingresos sobrestimados, gastos subestimados y proyectos que no podían ejecutarse. Además, se prevé un crecimiento económico menor al 1 % para 2026.
Las proyecciones oficiales contrastan con estimaciones de organismos internacionales, que anticipan una contracción económica superior al 3 %. A pesar de ello, el Gobierno asegura que destinará recursos para salud, educación y seguridad, y promoverá medidas para mejorar la gestión regional y cerrar empresas públicas deficitarias.




